El Puerto de Barcelona está encajado entre la nueva desembocadura del río Llobregat y el barrio de la Barceloneta. La gran industria turística de la región han hecho del Puerto de Barcelona el mayor del Mediterráneo en cruceros, y el quinto del mundo solo detrás de los puertos del Caribe, y la fuerza industrial de la región lo han convertido en uno de los mayores puertos de mercancías del mediterráneo, gracias a estar su Zona de Actividades Logísticas (ZAL) y a la vez tener un acceso directo al centro de Barcelona y conexiones con los principales puertos del mundo.
El puerto se puede dividir en: el puerto comercial (principalmente carga contenerizada), el puerto ciudadano (cruceros, ferrys, zonas de ocio, el Port Vell), el puerto energético y el puerto logístico. Cada una de estas actividades dispone de un espacio propio y segregado de las otras, con instalaciones y personal especializado.